'Fargo' se lleva cinco candidaturas, mientras que 'True Detective' y 'House of Cards' aspiran cada una a cuatro de los premios gordos.
Las categorías televisivas para los Globos de Oro 2015 han aparecido muy repartidas: salvo Fargo, que se lleva cinco candidaturas (entre ellas, Mejor Miniserie o Telefilme y Mejor Actor para Martin Freeman) y las cuatro nominaciones que han obtenido True Detective (Mejor Miniserie o Telefilme, y candidaturas dramáticas para Matthew McConaughey, Woody Harrelson y Michelle Monaghan) y House of Cards (incluyendo candidaturas para Kevin Spacey, Robin Wright y Don Cheadle), más una Orange Is The New Black que compite en tres apartados (incluyendo Mejor Serie,apenas hay shows que aspiren a más de uno o dos trofeos simultáneamente. El caso más destacado es el de Juego de tronos: pese a figurar entre los candidatos a Mejor Serie Dramática, el culebrón medieval-fantástico de HBO no ha conseguido que ninguno de sus actores opte a un premio. La intriga, pues, estará asegurada en la gala que Tina Fey y Amy Poehler presentarán el 11 de enero.
[Nominaciones de cine]
Mejor Actriz en Serie de TV (Drama) Claire Danes (Homeland) Viola Davis (Cómo defender a un asesino) Juliana Margoulies (The Good Wife) Ruth Wilson (The Affair) Robing Wright (House of Cards) Mejor Actriz de Reparto en Miniserie o Telefilme Uzo Aduba (Orange Is the New Black) Kathy Bates (American Horror Story: Freak Show) Joanne Froggatt (Downton Abbey) Allison Janney (Mom) Michelle Monaghan (True Detective) Mejor Actor de Reparto en Miniserie o Telefilme Mat Boomer (Normal Heart) Alan Cumming (The Good Wife) Colin Hanks (Fargo) Bill Murray (Alpha House) John Voight (Ray Donovan) Mejor Actriz en Serie de TV (Comedia o Musical) Lena Dunham (Girls) Eddie Falco (Nurse Jackie) Julia Louis Dreyfuss (Veep) Jenna Rodriguez (Jane The Virgin) Taylor Schilling (Orange is the new black) Mejor Serie de TV (Comedia o Musical) Girls Jane The Virgin Orange Is The New Black Silicon Valley Transparent Mejor Actor en Serie de TV (Comedia o Musical) Louis CK (Louie) Don Cheadle (House of Cards) Ricky Gervais (Derek) William H. Macy (Shameless) Jeffrey Tambor (Transparent) Mejor Actor en Serie de TV (Drama) Clive Owen (The Knick) Dominic West (The Affair) Leiv Schreiver (Ray Donovan) Kevin Spacey (House of Cards) James Spader (The Blacklist) Mejor Actor en Miniserie o Telefilme Martin Freeman (Fargo) Woody Harrelson (True Detective) Matthew McConaughey (True Detective) Mark Ruffalo (The Normal Heart) Billy Bob Thornton (Fargo) Mejor Actriz en Miniserie o Telefilme Maggie Gyllenhaal (The Honorable Woman) Jessica Lange (American Horror Story: Freak Show) Frances McDormand (Olive Kitteridge) Frances O’Connor (The Missing) Allison Tolman (Fargo) Mejor Miniserie o Telefilme Fargo The Missing The Normal Heart Olive Kitteridge True Detective Mejor Serie de TV (Drama) The Affair Downton Abbey Juego de tronos The Good Wife House of Cards
Sean Penn, asesino a las órdenes del director de ‘Venganza’. Tras despedirse de Liam Neeson, Pierre Morel ficha al ex de Robin Wright para que nos demuestre sus habilidades en compañía de Javier Bardem, Idris Elba y Ray Winstone.
“Un antiguo agente de operaciones especiales se ve perseguido por sus ex compañeros. Por suerte, el hombre es una máquina de matar, así que tiene bastantes posibilidades de salir con vida”. Podría ser la sinopsis de la saga Bourne, ¿verdad? Pues no es así: si reemplazamos a un Matt Damon amnésico por un Sean Penn con el rifle de precisión en la mano, este argumento es el de The Gunman, la película con la que el director Pierre Morel (Venganza) devuelve al ex de Robin Wright a los parámetros del cine de acción. Además de con Penn, The Gunman cuenta con una notable nómina de tipos duros en la que destacan Javier Bardem, Idris Elba y Ray Winstone. ¿Logrará Sean convencernos de la valía de sus habilidades, adquiridas durante largos años de ejercicio profesional? ¿O acabaremos echando de menos a Liam Neeson?
La revista 'Entertainment Weekly' publica una colección de 'cromos' con imágenes de la nueva película galáctica.
Lucasfilm, Disney y J. J. Abrams siguen dosificando con cuentagotas la información de Star Wars: El despertar de la Fuerza. Y hay que admitir que, en este caso, han dispensado sus novedades con mucha gracia: la web de la revista Entertainment Weekly ha publicado hoy los nombres de varios personajes de la película, a través de imágenes que imitan los cromos de Star Wars (la primera, la de George Lucas) lanzados por la empresa Topps en 1977, cuando Abrams tenía 11 años. Mediante este alarde de fetichismo warsie, sabemos que el personaje de Daisy Ridley se llama Rey y que el piloto interpretado por Oscar Isaac atiende por Poe Dameron, mientras que el stormtrooper renegado con el rostro de John Boyega tiene por nombre Finn. De la misma manera, a partir de ahora tendremos que referirnos a ese misterioso guerrero Sith como Kylo Ren, y al entrañable droide con forma de balón playero como BB-8. Aunque todavía quedan algunos personajes por revelar (los de Andy Serkis y Adam Driver, sin ir más lejos), la colección se completa con tres imágenes más: una está protagonizada por los nuevos soldados de asalto, otra por un escuadrón de cazas Ala-X y la última por nuestro viejo y querido Halcón Milenario. ¿Dónde venderán el álbum para pegarlas?
Para inaugurar este blog dedicado al cine, los estrenos y las noticias de la gran pantalla os lanzamos una pregunta en relación a las nuevas entregas de Star Wars que están al caer: ¿Podemos parar ya de criticar a George Lucas?
Miles de seguidores de Star wars se han puesto en pie de guerra contra el creador de la saga, George Lucas, lo cual es, en la cultura popular, el equivalente a la llegada del otoño. El director de la venerada trilogía original y la detestada trilogía precuela que la siguió, la cual fue recibida por los acérrimos como la pérdida de Cuba por los españoles, fue preguntado acerca del teaser de la séptima película de la saga, Star wars - Episodio VII: El despertar de la Fuerza. Es la primera que él no dirige, escribe o produce; la primera fuera de su control creativo. La primera, en fin, que le da algo de esperanza para que la franquicia vuelva a sus raíces mitológicas y olvide su madurez mercadotécnica. El teaser en cuestión, visto ya cientos de millones de veces y analizado más que el metraje de Zapruder, se ha interpretado como un paso en la dirección correcta. La saga promete haber vuelto a ser encauzada. Así que la opinión del hombre que creó ese universo para luego empaquetarlo y venderlo en jugueterías tenía todo ese interés morboso y casi histórico. Un Lucas apartado del poder, ¿qué opinión tendría del aplaudido trabajo de otros sobre el universo que él mismo creó? Aquí su respuesta:
Lo cual resulta agotador. Criticar a George Lucas es un hobby que viene de demasiado lejos. Es cierto que el cineasta fue encumbrado más allá de sus posibilidades en los noventa por la nostalgia que generaba Star wars, cuando en realidad pasó esa década no haciendo absolutamente nada. No hay más que ver cómo se le convirtió, a él mismo, en protagonista de una mitología George Lucas enamorado (Joe Nussbaum, 1999). En 1997 hay que empezo a cogerle tirria cuando relanzó la entonces única trilogía existente de Star wars con retoques digitales superfluos, cuando no apócrifos: llenó los elegantes vacíos de muchos planos con bichos y naves espaciales y, sobre todo, cambió el momento más definitorio del legendario Han Solo (en 1977, durante una conversación que le incomoda, Solo dispara a su interlocutor; en 1997, el interlocutor dispara primero, haciendo que el disparo sea un acto de defensa y no una agresión chulesca y mercenaria). En 1999, con el estreno de la maltrecha La amenaza fantasma esa tirria empezó a traducirse en pérdida de prestigio, cosa que solo se agravó con la –agravadísima en tantos sentidos– El ataque de los clones en 2002 y, si alguien vio algo de calidad en 2005 con La venganza de los Sith, lo olvidó con la cantidad de terribles películas de animación con las que se empezó a explotar la saga acto seguido. El odio a George Lucas se convirtió en tan mainstream que explicarlo aquí casi resulta redundante. Lo criticaban los famosos que querían quedar bien ante la prensa. Un documental, El pueblo contra George Lucas, contó el proceso punto por punto. Una prestigiosa videocrítica de La amenaza fantasma que se colgó en YouTube en 2010 culpaba todos los problemas del deterioro de la saga en la personalidad de este hombre.
Pero hay una línea nada fina entre la pérdida de prestigio y el linchamiento público. Entre compensar el exceso de adulación y generar un enemigo público cuyo principal defecto es... su propia personalidad. Si aquel reestreno de la trilogía orginal en 1997 estaba sobrecargada de bichitos era porque el otrora artista se había convertido en descarado empresario y quería fabricar y vender juguetes. Si La amenaza fantasma tenía tantos fallos de guion y dirección era porque el soberbio cineasta no se había dejado aconsejar durante el rodaje. Si las escenas de amor de El ataque de los clones eran tan vergonzosas era poque Lucas es un hombre emocionalmente plano que no entiende de sentimientos (!). Si La venganza de los Sith no era todo lo oscura que podría haber sido era porque, por edad, el abuelo Lucas ya no veía la violencia con tanto interés como un artista joven. Y así, el psicoanálisis que se ha hecho ad absurdum del cineasta a través de su obra se prolonga hasta el rincón más oscuro al que aguante la paciencia de uno.
Hay una línea nada fina entre la pérdida de prestigio y el linchamiento público. Entre compensar el exceso de adulación y generar un enemigo público cuyos defectos son su propia personalidad
Juzgar a alguien por sus acciones es algo común y francamente fácil. Hacerlo por su personalidad es otra cosa. Es entrever una caritcatura, encajar a la persona en el personaje y desecharlos a ambos. Es un vicio que hace alguien airado en busca de algo en lo que canalizar desesperadamente su frustración. Como la generación que tuvo que tragarse el chasco de la trilogía precuela en su estreno, cuando nadie les podía haber avisado de que lo que se le venía encima. De eso va a hacer ya diez años.
Las cosas han cambiado. Lucas ya no dirige el mundo de Star wars: está de hecho en esa incómoda posición de expresidente en vida que no sabe muy bien cuándo debe ejercer su autoridad porque no sabe si aún le queda alguna. Los fans zaheridos por la trilogía precuela ya tienen otra nueva que, admiten, tiene buena pinta. El sabor de las precuelas, ediciones especiales, relanzamientos en DVD con cada vez cambios menos explicables ya se debería haber borrado. Para quien Lucas fuera el celoso cancerbero que impedía que su universo se desarrollara en buena dirección, ese estrés ya no existe.
Sus opiniones como ciudadano privado han perdido su interés. Ya no es el sacerdote que fundó la religión de Star wars. Ya no es el demonio que provocó su corrupción y caída a golpe de productos de PVC. Ya no es el violador de infancias que decía South Park en 2008. Solo es un hombre, que en 1977 dirigió una película que pasó a la historia y, después de aquello, hizo otras tres bastante malas. Como esto último es algo que se hace constantemente, quizá podamos olvidar el pasatiempo colectivo de lincharlo y centrarnos en el futuro.